{"id":19,"date":"2006-08-05T19:23:16","date_gmt":"2006-08-06T00:23:16","guid":{"rendered":"http:\/\/izarnotegui.com\/gina\/2006\/08\/05\/el-origen-de-algunas-expresiones\/"},"modified":"2006-08-05T19:23:16","modified_gmt":"2006-08-06T00:23:16","slug":"el-origen-de-algunas-expresiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/izarnotegui.com\/gina\/curiosidades\/el-origen-de-algunas-expresiones\/","title":{"rendered":"El or\u00edgen de algunas expresiones"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<img decoding=\"async\" id=\"image20\" height=\"96\" hspace=\"10\" alt=\"origen de expresiones\" src=\"http:\/\/izarnotegui.com\/gina\/wp-content\/uploads\/2006\/08\/blogdegina.jpg\" align=\"left\" border=\"0\" \/>Qui\u00e9n no ha escuchado e incluso utilizado expresiones como: \u00abSe le subieron los humos\u00bb, \u00abno entend\u00ed ni jota\u00bb, \u00abpongamos los puntos sobre las \u00edes\u00bb, \u00abvete a la porra\u00bb. Estas frases, como muchas otras son muy comunes, pero alguna vez te has preguntado c\u00f3mo surgieron o qui\u00e9n las us\u00f3 por primera vez? Para quienes sienten curiosidad por el origen de estas y otras muy comunes expresiones, aqu\u00ed algunos datos que encontr\u00e9 navegando en varias webs:<br \/>\n<!--more--><br \/>\n<strong>Salvarse por un pelo<\/strong><br \/>\nAntiguamente muchos marineros no sab\u00edan nadar, por eso era costumbre que dejaran crecerse muy largo el pelo, as\u00ed, si ca\u00edan al mar los agarraran \u00abpor los pelos\u00bb para salvarlos.<\/p>\n<p><strong>Vale una bicoca<\/strong><br \/>\nEn la poblaci\u00f3n italiana Bicoca el emperador Carlos V libr\u00f3 una batalla contra Francisco I de Francia en 1522, la victoria fue tan f\u00e1cil para los espa\u00f1oles que la palabra bicoca pas\u00f3 al diccionario como sin\u00f3nimo de algo de f\u00e1cil obtenci\u00f3n y de poco valor.<\/p>\n<p><strong>No saber ni jota<\/strong><br \/>\nLa jota de nuestro idioma procede, en su nombre, de la iota griega, y esta a su vez, de la iod de algunas lenguas sem\u00edticas, como el hebreo y el caldeo. Esta iod es la letra m\u00e1s peque\u00f1a y de trazo m\u00e1s sencillo, trazo que aparece en muchas m\u00e1s letras, de forma que, quien no sabe hacer la iod no est\u00e1 capacitado para trazar ninguna de las restantes letras, o sea, es pr\u00e1cticamente analfabeto.<\/p>\n<p><strong>Hay gato encerrado<\/strong><br \/>\nAll\u00e1 por los siglos XVI y XVII era costum\u00adbre guardar el dinero en gatos, o lo que es lo mismo, en bol\u00adsas hechas con piel de gato. A los \u00e1varos, incluso, se les lla\u00admaba ata gatos. Esas bolsas, a su vez, se escond\u00edan, se ence\u00adrraban cuidadosamente, de aqu\u00ed el origen de la expresi\u00f3n. Es rese\u00f1able y curioso el hecho de que en esa \u00e9poca a los ladro\u00adnes se les llamaba tambi\u00e9n gatos, por ser, precisamente, una de sus ocupaciones robar las bolsas de pellejo de gato.<\/p>\n<p><strong>Las paredes oyen<\/strong><br \/>\nEsta expresi\u00f3n proverbial naci\u00f3 en Francia y procede de la persecuci\u00f3n contra los hugonotes que culmin\u00f3 con la matanza de la noche de San Bartolom\u00e9, el 24 de agosto de 1572. Cuentan los cronistas que la reina Catalina de M\u00e9dicis (1519-1589), esposa de Enrique II, rey de Francia, era muy desconfiada y persecutora implacable de los hugonotes. Para poder escuchar mejor a las personas de las que m\u00e1s sospechaba, mand\u00f3 practicar una red de taladros, h\u00e1bilmente disimulados entre las molduras, en las paredes y techos del Palacio Real. Este sistema de espionaje dio origen a la frase las paredes oyen, a la que recurrimos para advertir la prudencia y precauci\u00f3n con que debemos decir lo que puede comprometernos o involucrar a otras personas.<\/p>\n<p><strong>Tener muchos humos<br \/>\n<\/strong>Hoy en d\u00eda, este modismo se utiliza para designar a las personas que se comportan con altivez, vanidad, presunci\u00f3n o engreimiento desmesurados. Tambi\u00e9n se emplea como reproche hacia quienes aparentan un nivel social o econ\u00f3mico que en realidad no les corresponde. En tales casos se suele recurrir a algunas de estas frases: \u00a1Vaya humos que se gasta! y \u00a1Se le han subido los humos a la cabeza! Parece ser que el origen de la expresi\u00f3n proviene de una costumbre bastante com\u00fan entre las familias distinguidas de la antigua Roma, como atestigua Joaqu\u00edn Bast\u00fas en su obra \u00abLa sabidur\u00eda de las naciones (1862)\u00bb. Las familias sol\u00edan colocar en el atrio de la casa los retratos o bustos tallados en piedra de sus antepasados: padres, abuelos, bisabuelos, hermanos, t\u00edos, etc. Con el paso del tiempo, las im\u00e1genes m\u00e1s antiguas iban adquiriendo un color oscuro por efecto del polvo, los humos y la contaminaci\u00f3n. De este modo, los atrios con m\u00e1s im\u00e1genes renegridas o con m\u00e1s humos simbolizaban un mayor poder\u00edo familiar y un cierto tono aristocr\u00e1tico del que se alardeaba con frecuencia.<\/p>\n<p><strong>Quien se fue a Sevilla perdi\u00f3 su silla<\/strong><br \/>\nEste dicho debi\u00f3 de originarse del siguiente hecho hist\u00f3rico que refiere Diego Enr\u00edquez del Castillo en su Cr\u00f3nica del rey Enrique IV (caps. 26 y 54):En tiempos de Enrique IV le fue concedido el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino del arzobispo de Sevilla, don Alonso de Fonseca, y como el reino de Galicia estaba muy alterado, crey\u00f3 el electo que el tomar posesi\u00f3n iba a costarle Dios y ayuda. Pidi\u00f3selo su t\u00edo, y \u00e9ste convino en que ir\u00eda \u00e9l a Santiago a pacificar Galicia, y que mientras tanto quedase su sobrino en el arzobispado de Sevilla. Don Alonso de Fonseca restableci\u00f3 el sosiego en la revuelta di\u00f3cesis de Santiago; pero cuando trat\u00f3 de deshacer el trueque con su sobrino, \u00e9ste se resisti\u00f3 a dejar la silla hispalense. Hubo necesidad, para apearle de su resoluci\u00f3n, no s\u00f3lo de un mandamiento del Papa, sino de que interviniese el rey y de que altos partidarios del sobrino de Fonseca fuesen ahorcados despu\u00e9s breve proceso.<\/p>\n<p><strong>Mandar a la porra<br \/>\n<\/strong>Antiguamente, en el \u00e1mbito militar, el soldado que ejecutaba el tambor mayor del regimiento llevaba un largo bast\u00f3n, con el pu\u00f1o de plata y mucha historia detr\u00e1s, al que se llamaba \u00abporra\u00bb. Por lo general, este bast\u00f3n era clavado en un lugar alejado del campamento y se\u00f1alaba el lugar al que deb\u00eda acudir el soldado que era castigado con arresto: \u00abVaya usted a la porra\u00bb, le gritaba el oficial y el soldado, efectivamente, se dirig\u00eda a ese lugar y permanec\u00eda all\u00ed durante el tiempo que se manten\u00eda el castigo. Posteriormente, fue cambiada la forma de castigo, pero la expresi\u00f3n mandar a la porra qued\u00f3 en el uso del lenguaje del pueblo con un matiz netamente despectivo.<\/p>\n<p><strong>Meterse en camisa de once varas<br \/>\n<\/strong>La locuci\u00f3n tuvo su origen en el ritual de adopci\u00f3n de un ni\u00f1o, en la Edad Media. El padre adoptante deb\u00eda meter al ni\u00f1o adoptado dentro de una manga muy holgada de una camisa de gran tama\u00f1o tejida al efecto, sacando al peque\u00f1o por la cabeza o cuello de la prenda. Una vez recuperado el ni\u00f1o, el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de su paternidad aceptada. La vara (835,9 mm) era una barra de madera o metal que serv\u00eda para medir cualquier cosa y la alusi\u00f3n a las once varas es para exagerar la dimensi\u00f3n de la camisa que, si bien era grande, no pod\u00eda medir tanto como once varas (ser\u00edan m\u00e1s de nueve metros). La expresi\u00f3n \u00abmeterse en camisa de once varas\u00bb se aplica para advertir sobre la inconveniencia de complicarse innecesariamente la vida.<\/p>\n<p><strong>Ser chivo expiatorio<br \/>\n<\/strong>Este dicho proviene de una pr\u00e1ctica ritual de los antiguos jud\u00edos, por la que el Gran Sacerdote, purificado y vestido de blanco para la celebraci\u00f3n del D\u00eda de la Expiaci\u00f3n (\u00abpurificaci\u00f3n de las culpas por medio de un sacrificio\u00bb) eleg\u00eda dos machos cabr\u00edos, echaba a suerte el sacrificio de uno, en nombre del pueblo de Israel y pon\u00eda las manos sobre la cabeza del animal elegido -llamado el Azazel- al que se le imputaban todos los pecados y abominaciones del pueblo israelita. Luego de esta ceremonia, el macho sobreviviente era devuelto al campo por un ac\u00f3lito y abandonado a su suerte, en el valle de Tofet, donde la gente lo persegu\u00eda entre gritos, insultos y pedradas. Por extensi\u00f3n, la expresi\u00f3n \u00abser el chivo expiatorio\u00bb adquiri\u00f3 entre nosotros el valor de hacer caer una culpa colectiva sobre alguien en particular, aun cuando no siempre \u00e9ste haya sido el responsable de tal falta.<\/p>\n<p><strong>Tirar la casa por la ventana<br \/>\n<\/strong>Se dice cuando una persona comienza a tener grandes gastos, superiores a los que acostumbraba. El origen de esta frase se encuentra en la costumbre que exist\u00eda en el siglo XIX de tirar, literalmente, por la ventana los enseres de una casa cuando a alguien le tocaba la loter\u00eda nacional.<\/p>\n<p><strong>Hacerse el sueco<br \/>\n<\/strong>Su significado, es conocido por todos: Es hacerse el desentendido. No hacer caso alguno a los cargos o reflexiones que se le hagan. Dicho de otro modo tambi\u00e9n, \u00abhacerse el tonto\u00bb. Su origen es el siguiente: Como tantos otros, se dice as\u00ed erroneamente por mimetismo fon\u00e9tico y no proviene de los suecos de Suecia sino de la palabra latina <em>soccus:<\/em> especie de pantufla empleada por las mujeres y los comediantes. De hecho, soccus era el calzado que en el teatro romano antiguo llevaban los c\u00f3micos, a diferencia del coturno con el que elevaban su estatura los tr\u00e1gicos. De <em>soccus<\/em> viene zueco (zapato de madera de una pieza), zocato (zurdo) y zoquete (tarugo de madera corto y grueso), palabra \u00e9sta que se aplica al hombre torpe y obtuso. De aqu\u00ed que, hacerse el sueco, equivalga a hacerse el torpe, el tonto, el que no entiende lo que se le dice.<\/p>\n<p><strong>Poner los puntos sobre las \u00edes<br \/>\n<\/strong>Cuando en el siglo XVI se adoptaron los caracteres g\u00f3ticos era f\u00e1cil que dos \u00edes se confundieran con una \u00abu\u00bb. Para evitarlo se colocaban unos acentos sobre ellas y la costumbre se extendi\u00f3 hasta la \u00abi\u00bb sencilla.<\/p>\n<p>Bueno, si quieren saber sobre m\u00e1s dichos comunes, pueden visitar las siguientes webs:<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.espanolsinfronteras.com\/\">Espa\u00f1ol sin fronteras<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/personal.telefonica.terra.es\/web\/karmentxu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">La p\u00e1gina de Karmentxu<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.solidaridad.net\/articulo51_enesp.htm\">Solidaridad.net<\/a><\/p>\n<p>[tags]curiosidades,expresiones,frases,dichos,miscelanea[\/tags]\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qui\u00e9n no ha escuchado e incluso utilizado expresiones como: \u00abSe le subieron los humos\u00bb, \u00abno entend\u00ed ni jota\u00bb, \u00abpongamos los puntos sobre las \u00edes\u00bb, \u00abvete a la porra\u00bb. 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